1. No cargues inútilmente tu mente. Recuerda cosas que de verdad merezcan la pena; el resto lo puedes escribir o apuntar en una libreta.
2. Ten objetivos y metas claras y concretas.
3. Procura realizar ejercicios de concentración cuando notes que estás algo despistado.
4. Intenta siempre traer a tu mente cosas positivas.
5. Cuando estés sufriendo algo duro y difícil en tu vida, trata de concentrarte en las posibles soluciones que puede tener ese problema. No te concentres ni te estanques en el dolor que te hace sentir.
6. Habla con alguien de lo que te pasa, pero no le estés contando a todo el mundo tu problema.
7. La relajación ayuda a concentrarse y a dirigir bien los pensamientos.
8. Date tiempo. Las prisas nunca son buenas para nada que tengamos que hacer en la vida, mucho menos para aprender a controlar nuestro pensamiento.
9. Sé paciente. Muchas personas sufren porque no tienen paciencia. Quieren todo “ya”, “ahora”, “en este momento”. La impaciencia es una de las señales que denotan la inmadurez de la persona.
10. Ten los pies en el suelo. Muchas veces nos creamos castillos en el aire porque no queremos afrontar las cosas que nos suceden en la vida. La mejor manera de enfrentarse a los problemas es viéndolos de frente y luchando por controlarlos.
No dejes que los problemas te hundan la vida. Hunde con tu vida los problemas…
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sábado, 17 de septiembre de 2011
miércoles, 13 de julio de 2011
Conocerse a uno mismo
Un niño de la India fue enviado a estudiar a un colegio de otro país.
Pasaron algunas semanas, y un día el jovencito se enteró de que en el colegio había otro niño indio y se sintió feliz. Indagó sobre ese niño y supo que el niño era del mismo pueblo que él y experimentó un gran contento.
Más adelante le llegaron noticias de que el niño tenía su misma edad y tuvo una enorme satisfacción. Pasaron unas semanas más y comprobó finalmente que el niño era como él y tenía su mismo nombre. Entonces, a decir verdad, su felicidad fue inconmensurable.
*El Maestro dice: No hay mayor gozo en este mundo que el de conocerse a uno mismo.
Pasaron algunas semanas, y un día el jovencito se enteró de que en el colegio había otro niño indio y se sintió feliz. Indagó sobre ese niño y supo que el niño era del mismo pueblo que él y experimentó un gran contento.
Más adelante le llegaron noticias de que el niño tenía su misma edad y tuvo una enorme satisfacción. Pasaron unas semanas más y comprobó finalmente que el niño era como él y tenía su mismo nombre. Entonces, a decir verdad, su felicidad fue inconmensurable.
*El Maestro dice: No hay mayor gozo en este mundo que el de conocerse a uno mismo.
lunes, 30 de mayo de 2011
776. Un abrazo puede salvarte
Recordarás a Jackie Robinson el primer hombre de color que jugó en las ligas mayores de baseball en su primera temporada con los Dodgers de Brooklin.Robinson se enfrentó con serpientes casi a donde quiera que viajaba. Algunos pitchers tiraban pelotas rápidas a su cabeza.
Los corredores lo injuriaban en las bases, frases brutales se escribían en tarjetas o dichas desde bancas de jugadores (dugouts) opuestas.
Aun la gente de casa en Brooklin lo veía como objeto de reproche (rechazo) durante un juego en Boston, los insultos raciales llegaron a un punto crítico.
Para empeorar la situación Robinson cometió un error y permaneció humillado en la segunda base mientras que los fans le gritaban insultos.
Otro Dodger, un sureño, hombre blanco, llamado Pee Wee Reese, pidió tiempo fuera, caminó desde su posición hacia la segunda base de Robinson, y con la multitud viéndole, puso su brazo alrededor del hombro de Robinson.
Los fans se callaron. Robinson más tarde dijo que el brazo sobre su hombro salvó su carrera.
A veces en la vida un pequeño gesto puede salvar una carrera, una profesión o el sueño roto de alguien
Categoria
Analisis,
Deporte,
Reflexiones
775. 15 cosas que el dinero no compra...
- Accidentalmente oír por casualidad a alguien decir cosas buenas de ti.
- Reír tan fuerte que te quedas sin respiración y al final no emites ningún sonido.
- Las canciones que te llevarán de vuelta a los grandes momentos de tu vida.
- Esos días cuando simplemente te sientes atractivo.
- Darte cuenta de que sonríes todo el tiempo mientras estas hablando con alguien inmediatamente después de colgar el teléfono.
- Reír histéricamente con tus amigos, parar y mirarse unos a los otros y a continuación seguir riendo de forma histérica.
- Dormir junto a alguien que quieres de verdad.
- Un olor que te transporta a un determinado instante de tu vida.
- Cuando la canción en la radio termina justo cuando te estacionas en casa.
- La sensación de que tus amigos se rían de unas de tus bromas al azar.
- El instante justo cuando algo que no entendías cobra mucho sentido.
- Ver a la persona que hace que tu corazón se acelere, incluso si son algunos segundos.
- El tipo de amigo que puede decir “Te quiero”, sin que eso implique nada más que una amistad profunda.
- Escuchar una canción que no escuchabas desde tu infancia y darte cuenta de que todavia recuerdas la letra
- Cuando alguien inesperadamente recuerda tu nombre.
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Cosas,
Dinero,
Reflexiones
martes, 10 de mayo de 2011
772. Factura Pagada

Una tarde, un pequeño se acercó a su madre que preparaba la cena en la cocina, entregándole una hoja de papel en la que había escrito algo. Después de secarse las manos y quitarse el delantal, ella leyó lo que decía la nota:
- Cortar el césped del jardín… 15.00
- Limpiar mi cuarto esta semana… 5.00
- Cuidar de mi hermano… 5.00
- Ir a la panadería… 0.50
- Sacar la basura toda la semana… 2.50
- Libreta con buenas calificaciones 50.00
- Limpiar el patio… 5.00
- TOTAL ADEUDADO… 83.00
La madre lo miró con fijeza mientras él aguardaba expectante. La madre tomó un lapicero y en el reverso de la misma hoja anotó:
- Por llevarte 9 meses en mi vientre y darte la vida… NADA
- Por tantas noches de desvelos, curarte y rezar por ti … NADA
- Por la alegría y el amor de nuestra familia… NADA
- Por temor y preocupaciones cuando enfermabas … NADA
- Por comida, ropa y educación… NADA
- Por tomar tu mano y darte apoyo… NADA
Cuando el niño terminó de leer lo que había escrito su madre, tenía los ojos llenos de lágrimas. La miró a los ojos y le dijo: ”Te quiero mamá…”; luego tomó el lapicero y escribió con letra muy grande: “TOTALMENTE PAGADO”.
Así somos las personas, como niños, queriendo recompensa por las buenas acciones que hacemos. Es difícil entender que la mejor recompensa es el AMOR y, que para nuestra suerte, es totalmente GRATIS!!!
- Cortar el césped del jardín… 15.00
- Limpiar mi cuarto esta semana… 5.00
- Cuidar de mi hermano… 5.00
- Ir a la panadería… 0.50
- Sacar la basura toda la semana… 2.50
- Libreta con buenas calificaciones 50.00
- Limpiar el patio… 5.00
- TOTAL ADEUDADO… 83.00
La madre lo miró con fijeza mientras él aguardaba expectante. La madre tomó un lapicero y en el reverso de la misma hoja anotó:
- Por llevarte 9 meses en mi vientre y darte la vida… NADA
- Por tantas noches de desvelos, curarte y rezar por ti … NADA
- Por la alegría y el amor de nuestra familia… NADA
- Por temor y preocupaciones cuando enfermabas … NADA
- Por comida, ropa y educación… NADA
- Por tomar tu mano y darte apoyo… NADA
Cuando el niño terminó de leer lo que había escrito su madre, tenía los ojos llenos de lágrimas. La miró a los ojos y le dijo: ”Te quiero mamá…”; luego tomó el lapicero y escribió con letra muy grande: “TOTALMENTE PAGADO”.
Así somos las personas, como niños, queriendo recompensa por las buenas acciones que hacemos. Es difícil entender que la mejor recompensa es el AMOR y, que para nuestra suerte, es totalmente GRATIS!!!
Categoria
Eventos,
Reflexiones
sábado, 7 de mayo de 2011
domingo, 19 de diciembre de 2010
761. Cargando al Venado
Estaba un hombre a la orilla del camino sentado en una piedra, bajo la sombra de un frondoso arbol. Se le miraba triste, meditabundo, cabizbajo; casi, casi a punto de soltar el llanto.
Así lo encontró su compadre y amigo de toda la vida, quien acongojado al verlo en tales fachas, le preguntó el motivo, causa o razón que ocasionaba que él se encontrara en situación tan deprimente.
- ¡Ay! Compadre-contestó el interpelado,
– ¡tu comadre! ¡Tu comadre! Esta noche la mato o la suicido, pero de que se muere, se muere..
- No te pongas así compadre, mejor dime, por qué la quieres matar, a lo mejor te puedo ayudar a encontrar una mejor solución al problema.
El compadre, después de limpiarse sus ojos todos llorosos y su nariz moquienta, empezó con su relato.
- Mira compadre, tú sabes que somos muy pobres y en nuestra humilde casa la única forma de acompañar los frijoles es con un pedazo de carne que tengo que conseguir yendo de cacería al monte. Me tengo que ir con mi vieja escopeta, pasar varios días de sufrimiento y penalidades, salvándome de milagro de los peligros del monte, esquivando víboras, al tigre y la onza. Soportar la terrible comezón que me producen las guiñas, garrapatas y piquetes de moscos, y por si esto fuera poco, aguantar cómo me caía hasta los huesos el frío y la soledad de las noches. Luego, por fin, si la suerte me socorre y logro cazar un venado, todavía tengo que cargarlo hasta el rancho y subir la cuesta de la loma donde está mi casa. Todavía no alcanzo resuello cuando aparece mi señora con el cuchillo en la mano e inmediatamente empieza a repartir el venado entre vecinos y familiares. Que una pierna pa’ doña Juana, Que otra pa’ doña Cleo, Que este lomito pa’ mi mamá, que esto pa’llá, Que esto pa’cá y a los dos o tres días allí va tu tonto otra vez de cacería. ¡Pero ya me cansé y esta noche mínimo la mato!
El compadre de aquél iracundo desdichado, después de meditar un momento le dio la solución:
- Invita a tu mujer a cargar el venado.
- ¿¡Qué!?
- Sí, sí. Mira. Pero no le digas las penurias que se pasan para cazar el venado. Mejor píntasela bonito. No le hables de las espinas ni los peligros, ni del frío ni el calor. Dile que la invitas a la cacería para que disfrute de los bellos paisajes, del esplendor de las estrellas que te cobijan en la noche, de los manantiales cristalinos que reflejarían románticamente sus imágenes, de sus exquisitas aguas, del aire fresco del monte, lleno de oxígeno, de la graciosa manera en que camina el venado, como si fuera un bailarín de ballet, del dulce canto de los grillos y los pajarillos silvestres, en fin.
El compadre siguió el consejo. Por supuesto la convenció. La mujer, entusiasmada, se fue con la falda larga hasta el tobillo, Al cruzar las primeras zarzas se redujo a minifalda porque la prenda quedó desgarrada entre las púas. La blusa quedó toda en jirones. El calzado se le rompió por los difíciles caminos y las piedras y las espinas la hicieron sangrar. Agarró garrapatas por todo el cuerpo. El sol le quemó la piel. El pelo se le maltrató: le quedó tieso y desparramado como estropajo. Las manos le quedaron encallecidas al abrirse paso entre el espeso monte. Estuvo a punto de sufrir un infarto al toparse con una enorme víbora. Muerta de hambre, su imagen parecía sacada de un cuento de ultratumba.
Por fin, después de tantos martirios, un día encontraron al venado.
Ella tuvo que contener el aliento y el hombre sigiloso, con la astucia y agilidad de un gato, se acercó a su presa, y con la mirada de un lince localizó el blanco justo para liquidar al escurridizo animal. ¡Bang! Y el venado había muerto.
La mujer no cabía de júbilo pensando que su sufrimiento había terminado, pero no era así.
- Ahora, mi amor, quiero que cargues el venado para que veas lo bonito que se siente
– le dijo el hombre masticando rabiosamente cada una de sus palabras.
La mujer casi se desmaya ante la desconocida mirada asesina de su marido, pero ante la desesperación por regresar a su hogar no tuvo aliento ni para replicar y cargó el venado hasta su casa cruzando veredas y montañas.
Cansada, con las piernas abiertas, jadeando y casi muerta, a punto de saltársele el corazón, llegó y depositó el animal en la sala de su casa.
Los niños y sus amiguitos, hijos de los vecinos, salieron a recibir a sus papás cazadores y acostumbrados a la repartición, le dijeron a su mamá con alegría:
- Mamá, apúrate a repartir el venado porque la mamá de Pepito ya está desesperada.- ¿Qué pedazo le llevo a mi tía?, le dijo otro.
La señora, tirada en el piso, hizo un esfuerzo sobrehumano para levantar la cabeza y con los ojos inyectados de sangre volteó a ver a los niños y agarrando aire hasta por las orejas, les gritó:
- ¡¡¡ Este venado no me lo toca NADIEEEE !!! y tú Pepito, ve y dile a tu mamá que vaya mucho a CHx#&%=” A SU M#&”=
“REFLEXIÓN”
Para valorar el esfuerzo ajeno y respetar en su real dimensión el trabajo de los demás, todos debemos aprender a “cargar el venado”.
La experiencia adquirida con el paso de los años nos ha enseñado:
Que sólo se valora aquello que se ha adquirido como resultado de nuestro trabajo.Que sólo cuidamos aquello que nos ha costado esfuerzo, sudor y sacrificio
Así lo encontró su compadre y amigo de toda la vida, quien acongojado al verlo en tales fachas, le preguntó el motivo, causa o razón que ocasionaba que él se encontrara en situación tan deprimente.
- ¡Ay! Compadre-contestó el interpelado,
– ¡tu comadre! ¡Tu comadre! Esta noche la mato o la suicido, pero de que se muere, se muere..
- No te pongas así compadre, mejor dime, por qué la quieres matar, a lo mejor te puedo ayudar a encontrar una mejor solución al problema.
El compadre, después de limpiarse sus ojos todos llorosos y su nariz moquienta, empezó con su relato.
- Mira compadre, tú sabes que somos muy pobres y en nuestra humilde casa la única forma de acompañar los frijoles es con un pedazo de carne que tengo que conseguir yendo de cacería al monte. Me tengo que ir con mi vieja escopeta, pasar varios días de sufrimiento y penalidades, salvándome de milagro de los peligros del monte, esquivando víboras, al tigre y la onza. Soportar la terrible comezón que me producen las guiñas, garrapatas y piquetes de moscos, y por si esto fuera poco, aguantar cómo me caía hasta los huesos el frío y la soledad de las noches. Luego, por fin, si la suerte me socorre y logro cazar un venado, todavía tengo que cargarlo hasta el rancho y subir la cuesta de la loma donde está mi casa. Todavía no alcanzo resuello cuando aparece mi señora con el cuchillo en la mano e inmediatamente empieza a repartir el venado entre vecinos y familiares. Que una pierna pa’ doña Juana, Que otra pa’ doña Cleo, Que este lomito pa’ mi mamá, que esto pa’llá, Que esto pa’cá y a los dos o tres días allí va tu tonto otra vez de cacería. ¡Pero ya me cansé y esta noche mínimo la mato!
El compadre de aquél iracundo desdichado, después de meditar un momento le dio la solución:
- Invita a tu mujer a cargar el venado.
- ¿¡Qué!?
- Sí, sí. Mira. Pero no le digas las penurias que se pasan para cazar el venado. Mejor píntasela bonito. No le hables de las espinas ni los peligros, ni del frío ni el calor. Dile que la invitas a la cacería para que disfrute de los bellos paisajes, del esplendor de las estrellas que te cobijan en la noche, de los manantiales cristalinos que reflejarían románticamente sus imágenes, de sus exquisitas aguas, del aire fresco del monte, lleno de oxígeno, de la graciosa manera en que camina el venado, como si fuera un bailarín de ballet, del dulce canto de los grillos y los pajarillos silvestres, en fin.
El compadre siguió el consejo. Por supuesto la convenció. La mujer, entusiasmada, se fue con la falda larga hasta el tobillo, Al cruzar las primeras zarzas se redujo a minifalda porque la prenda quedó desgarrada entre las púas. La blusa quedó toda en jirones. El calzado se le rompió por los difíciles caminos y las piedras y las espinas la hicieron sangrar. Agarró garrapatas por todo el cuerpo. El sol le quemó la piel. El pelo se le maltrató: le quedó tieso y desparramado como estropajo. Las manos le quedaron encallecidas al abrirse paso entre el espeso monte. Estuvo a punto de sufrir un infarto al toparse con una enorme víbora. Muerta de hambre, su imagen parecía sacada de un cuento de ultratumba.
Por fin, después de tantos martirios, un día encontraron al venado.
Ella tuvo que contener el aliento y el hombre sigiloso, con la astucia y agilidad de un gato, se acercó a su presa, y con la mirada de un lince localizó el blanco justo para liquidar al escurridizo animal. ¡Bang! Y el venado había muerto.
La mujer no cabía de júbilo pensando que su sufrimiento había terminado, pero no era así.
- Ahora, mi amor, quiero que cargues el venado para que veas lo bonito que se siente
– le dijo el hombre masticando rabiosamente cada una de sus palabras.
La mujer casi se desmaya ante la desconocida mirada asesina de su marido, pero ante la desesperación por regresar a su hogar no tuvo aliento ni para replicar y cargó el venado hasta su casa cruzando veredas y montañas.
Cansada, con las piernas abiertas, jadeando y casi muerta, a punto de saltársele el corazón, llegó y depositó el animal en la sala de su casa.
Los niños y sus amiguitos, hijos de los vecinos, salieron a recibir a sus papás cazadores y acostumbrados a la repartición, le dijeron a su mamá con alegría:
- Mamá, apúrate a repartir el venado porque la mamá de Pepito ya está desesperada.- ¿Qué pedazo le llevo a mi tía?, le dijo otro.
La señora, tirada en el piso, hizo un esfuerzo sobrehumano para levantar la cabeza y con los ojos inyectados de sangre volteó a ver a los niños y agarrando aire hasta por las orejas, les gritó:
- ¡¡¡ Este venado no me lo toca NADIEEEE !!! y tú Pepito, ve y dile a tu mamá que vaya mucho a CHx#&%=” A SU M#&”=
“REFLEXIÓN”
Para valorar el esfuerzo ajeno y respetar en su real dimensión el trabajo de los demás, todos debemos aprender a “cargar el venado”.
La experiencia adquirida con el paso de los años nos ha enseñado:
Que sólo se valora aquello que se ha adquirido como resultado de nuestro trabajo.Que sólo cuidamos aquello que nos ha costado esfuerzo, sudor y sacrificio
martes, 23 de noviembre de 2010
750. El grano de Mostaza
Una mujer, deshecha en lágrimas, se acercó hasta el Buda y, con voz angustiada y entrecortada, le explicó:- Señor, una serpiente venenosa ha picado a mi hijo y va a morir. Dicen los médicos que nada puede hacerse ya.
- Buena mujer, ve a ese pueblo cercano y toma un grano de mostaza negra de aquella casa en la que no haya habido ninguna muerte. Si me lo traes, curaré a tu hijo.
La mujer fue de casa en casa, inquiriendo si había habido alguna muerte, y comprobó que no había ni una sola casa donde no se hubiera producido alguna. Así que no pudo pedir el grano de mostaza y llevárselo al Buda.
Al regresar, dijo:
- Señor, no he encontrado ni una sola casa en la que no hubiera habido alguna muerte.
Y, con infinita ternura, el Buda dijo:
- ¿Te das cuenta, buena mujer? Es inevitable. Anda, ve junto a tu hijo y, cuando muera, entierra su cadáver.
*El Maestro dice: Todo lo compuesto, se descompone: todo lo que nace, muere. Acepta lo inevitable con ecuanimidad.
sábado, 13 de noviembre de 2010
735. y tu que eres??
Roble o Calabaza
Un padre fue a inscribir a su hijo en una bien conocida universidad. Al leer el plan de estudios de la institución preguntó al Director:
- “¿Tiene que tomar todos estos cursos mi hijo? ¿No puede usted reducirlos un poco? Él quiere terminar pronto”.
Y el Director respondió:
“Por supuesto que puede tomar un curso corto, pero todo depende de lo que él quiera llegar a ser.
Cuando Dios quiere hacer un roble, lo hace en veinte años; pero, en cambio, sólo necesita dos meses para hacer una calabaza”.
Un padre fue a inscribir a su hijo en una bien conocida universidad. Al leer el plan de estudios de la institución preguntó al Director:
- “¿Tiene que tomar todos estos cursos mi hijo? ¿No puede usted reducirlos un poco? Él quiere terminar pronto”.
Y el Director respondió:
“Por supuesto que puede tomar un curso corto, pero todo depende de lo que él quiera llegar a ser.
Cuando Dios quiere hacer un roble, lo hace en veinte años; pero, en cambio, sólo necesita dos meses para hacer una calabaza”.
lunes, 8 de noviembre de 2010
727. Quien nos ata?
sábado, 30 de octubre de 2010
719. Pobre Ignorante
Un hombre, muy sencillo y analfabeto, llamó a las puertas de un monasterio. Tenía deseos verdaderos de purificarse y hallar un sentido a la existencia. Pidió que le aceptasen como novicio, pero los monjes pensaron que el hombre era tan simple e iletrado que no podría ni entender las más básicas escrituras ni efectuar los más elementales estudios.Como le vieron muy interesado por permanecer en el monasterio, le proporcionaron una escoba y le dijeron que se ocupara diariamente de barrer el jardín. Así, durante años, el hombre barrió muy minuciosamente el jardín sin faltar ni un solo día a su deber. Paulatinamente, todos los monjes empezaron a ver cambios en la actitud del hombre. ¡Se le veía tan tranquilo, gozoso, equilibrado! Emanaba de todo él una atmósfera de paz sublime.
Y tanto llamaba la atención su inspiradora presencia, que los monjes, al hablar con él, se dieron cuenta de que había obtenido un considerable grado de evolución espiritual y una excepcional pureza de corazón. Extrañados, le preguntaron si había seguido alguna práctica o método especiales, pero el hombre, muy sencillamente, repuso:
- No, no he hecho nada, creedme. Me he dedicado diariamente, con amor, a limpiar el jardín, y, cada vez que barría la basura, pensaba que estaba también barriendo mi corazón y limpiándome de todo veneno.
* El Maestro dice: El mayor ignorante hallará la paz si su intención es genuina; el erudito más destacado proseguirá a oscuras si su intención no es la correcta.
- No, no he hecho nada, creedme. Me he dedicado diariamente, con amor, a limpiar el jardín, y, cada vez que barría la basura, pensaba que estaba también barriendo mi corazón y limpiándome de todo veneno.
* El Maestro dice: El mayor ignorante hallará la paz si su intención es genuina; el erudito más destacado proseguirá a oscuras si su intención no es la correcta.
jueves, 28 de octubre de 2010
715. Ladron Policia
En un pueblo de la India había un hábil ladrón que robaba en todas las casas y jamás podía ser sorprendido.Era un verdadero experto. La gente de la localidad, desmoralizada, se reunió con el alcalde y le pidió que nombrase un policía, ya que no había ninguno en el pueblo y así el ladrón lograba actuar a su aire y sin ningún riesgo. El alcalde, comprendiendo el desánimo de las gentes del lugar, entregó un bando solicitando personas que se presentaran al puesto de policía. Solamente se presentó un candidato. Se trataba del ladrón y fue elegido policía.
*El Maestro dice: Así como nunca el policía detendrá al ladrón que es él mismo, jamás el ego capturará al ego, siendo necesario recurrir al testigo que está más allá del ego y el pensamiento.
jueves, 21 de octubre de 2010
701. Una Maestra Marco la Diferencia
Hace años un profesor de la Universidad John Hopkin asignó a un grupo de estudiantes graduandos la siguiente tarea: vayan a los tugurios. Tomen a 200 muchachos entre las edades de 12 y 16 e investiguen su trasfondo y ambiente. Luego predigan sus oportunidades para el futuro.Los estudiantes, tras consultar las estadísticas sociales, hablar con los muchachos y copilar mucha data, concluyeron que el 90 % de ellos pasarían algún tiempo en prisión.
Veinticinco años después a otro grupo de estudiantes graduandos se le asignó la tarea de probar la predicción. Volvieron a la misma área. Algunos de los muchachos -para entonces hombres- todavía estaban allí, unos pocos habían muerto, algunos se habían mudado, pero se pusieron en contacto con 180 del grupo original de 200. Descubrieron que solo cuatro del grupo habían sido enviados a la cárcel.
¿Por qué fue que estos hombres, que habían vivido en un criadero del crimen, habían tenido tan sorpresivamente buen comportamiento? A los investigadores se les dijo una y otra vez: “Bueno, había una maestra…”
Ellos insistieron y descubrieron que en el 75 % de los casos se trataba de la misma mujer. Los investigadores visitaron a esta maestra que ahora residía en un hogar para maestros jubilados. ¿Cómo había logrado ejercer tan sorprendente influencia sobre ese grupo de muchachos? ¿Podría ella darles alguna razón por la que estos muchachos todavía la recordasen?
“No”, dijo ella, “realmente no podría” Y entonces, meditando sobre todos esos años, dijo graciosamente, más para sí misma que para sus interrogadores: “Amé a esos muchachos…”
Categoria
Maestros,
Reflexiones
domingo, 10 de octubre de 2010
695. Perdon
El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo.
¿Con qué personas estás resentido(a)?
¿A quién no puedes perdonar?
¿Tú eres infalible y por eso no puedes perdonar los errores ajenos?
“Perdona para que puedas ser perdonado”
“Recuerda que con la vara que mides, serás medido…”
- No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.
- Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó.
- Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.
- El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
- La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento. Te tiene encadenado.
- La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.
- El perdón es una declaración que puedes y debes renovar a diario.
- Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.
- “La declaración del Perdón es la clave para liberarte”.
¿Con qué personas estás resentido(a)?
¿A quién no puedes perdonar?
¿Tú eres infalible y por eso no puedes perdonar los errores ajenos?
“Perdona para que puedas ser perdonado”
“Recuerda que con la vara que mides, serás medido…”
Categoria
Perdon,
Reflexiones
jueves, 7 de octubre de 2010
687. La Cumbuca
La cumbuca
Autor: Paulo Coelho
Autor: Paulo Coelho
Aquí está el origen del proverbio: "Mono viejo no mete la mano en la cumbuca"En la India, los
cazadores abren un pequeño agujero en un coco, colocan una banana adentro y se esconden. El mono se acerca, toma la banana, pero no consigue sacarla, porque su mano cerrada no pasa por la abertura. En lugar de dejar la fruta, el mono se queda allí luchando contra lo imposible, hasta ser atrapado. Lo mismo pasa en nuestras vidas. La necesidad de tener determinada cosa hace que terminemos prisioneros de ellas. No percibimos que es mejor perder un poco, que perder todo.
Permanecemos en la trampa, no abrimos la mano que tiene lo que conseguimos. Nos juzgamos sabios, pero - en lo profundo del corazón- sabemos que es una idiotez obrar así.
domingo, 3 de octubre de 2010
682. Sigue adelante

Un leñador estaba en el bosque talando árboles para aprovechar su madera, aunque ésta no era de óptima calidad. Entonces vino hacia él un anacoreta y le dijo:
- Buen hombre, sigue adelante.
Al día siguiente, cuando el sol comenzaba a despejar la bruma matutina, el leñador se disponía para emprender la dura labor de la jornada. Recordó el consejo que el día anterior le había dado el anacoreta y decidió penetrar más en el bosque. Descubrió entonces un macizo de árboles espléndidos de madera de sándalo. Esta madera es la más valiosa de todas, destacando por su especial aroma.
Transcurrieron algunos días. El leñador volvió a recordar la sugerencia del anacoreta y determinó penetrar aún más en el bosque. Así pudo encontrar una mina de plata. Este fabuloso descubrimiento le hizo muy rico en pocos meses. Pero el que fuera leñador seguía manteniendo muy vivas las palabras del anacoreta: “Sigue adelante”, por lo que un día todavía se introdujo más en el bosque. Fue de este modo como halló ahora una mina de oro y se hizo un hombre excepcionalmente rico.
*El Maestro dice: “Sigue adelante”, hacia tu interior hacia la fuente de tu Sabiduría. ¿Puede haber mayor riqueza que ésta?*
- Buen hombre, sigue adelante.
Al día siguiente, cuando el sol comenzaba a despejar la bruma matutina, el leñador se disponía para emprender la dura labor de la jornada. Recordó el consejo que el día anterior le había dado el anacoreta y decidió penetrar más en el bosque. Descubrió entonces un macizo de árboles espléndidos de madera de sándalo. Esta madera es la más valiosa de todas, destacando por su especial aroma.
Transcurrieron algunos días. El leñador volvió a recordar la sugerencia del anacoreta y determinó penetrar aún más en el bosque. Así pudo encontrar una mina de plata. Este fabuloso descubrimiento le hizo muy rico en pocos meses. Pero el que fuera leñador seguía manteniendo muy vivas las palabras del anacoreta: “Sigue adelante”, por lo que un día todavía se introdujo más en el bosque. Fue de este modo como halló ahora una mina de oro y se hizo un hombre excepcionalmente rico.
*El Maestro dice: “Sigue adelante”, hacia tu interior hacia la fuente de tu Sabiduría. ¿Puede haber mayor riqueza que ésta?*
jueves, 2 de septiembre de 2010
671. La Importancia de un buen Tutor

Un conejo estaba sentado delante de una cueva escribiendo, cuando aparece un zorro.
- Hola, conejo, que haces ?
- Estoy escribiendo una tesis doctoral sobre como los conejos comen zorros.
- Ja, ja, pero que dices ?
- No te lo crees ? Anda, ven conmigo dentro de la cueva…
Total, que los dos entran y al cabo de un ratito sale el conejo con la calavera del zorro y se pone a escribir.
- Hola, conejo, que haces ?
- Estoy escribiendo una tesis doctoral sobre como los conejos comen zorros.
- Ja, ja, pero que dices ?
- No te lo crees ? Anda, ven conmigo dentro de la cueva…
Total, que los dos entran y al cabo de un ratito sale el conejo con la calavera del zorro y se pone a escribir.
Al cabo de un rato llega un lobo.
- Hola, conejo, que haces ?
- Estoy escribiendo mi tesis doctoral sobre como los conejos comen zorros y lobos.
- Ja, ja, que bueno, que chiste mas divertido !
- Que no te lo crees ? Anda, ven dentro de la cueva, que te voy a enseñar algo!
- Hola, conejo, que haces ?
- Estoy escribiendo mi tesis doctoral sobre como los conejos comen zorros y lobos.
- Ja, ja, que bueno, que chiste mas divertido !
- Que no te lo crees ? Anda, ven dentro de la cueva, que te voy a enseñar algo!
Al cabo de un rato sale el conejo con una calavera de lobo, y empieza otra vez a escribir.
Después llega un oso.
- Hola, conejo, que haces ?
- Estoy acabando de escribir mi tesis doctoral sobre como los conejos comen zorros, lobos y osos.
- No te lo crees ni tu.
- Bueno, a que no te metes en la cueva conmigo? De nuevo se meten los dos en la cueva, y como era de esperar, un león enorme se tira encima del oso y se lo come.
- Estoy acabando de escribir mi tesis doctoral sobre como los conejos comen zorros, lobos y osos.
- No te lo crees ni tu.
- Bueno, a que no te metes en la cueva conmigo? De nuevo se meten los dos en la cueva, y como era de esperar, un león enorme se tira encima del oso y se lo come.
El conejo recoge la calavera del oso, sale fuera y acaba su tesis.
Moraleja: Lo importante no es el contenido de tu tesis, sino tu tutor.
Moraleja: Lo importante no es el contenido de tu tesis, sino tu tutor.
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Moralejas,
Reflexiones
jueves, 12 de agosto de 2010
668. El Hombre y La Mujer
Varón y mujer tienen los mismos derechos y obligaciones, pero distintos oficios y características.
El hombre es la más elevada de las criaturas. La mujer el más sublime de los ideales.
El hombre es el cerebro. La mujer es el corazón.
El cerebro fabrica la luz. El corazón fabrica el amor.
La luz fecunda. El amor resucita.
El hombre es fuerte por la razón. La mujer es invencible por las lágrimas.
La razón convence. Las lágrimas conmueven.
El hombre es capaz de todos los heroísmos. La mujer es capaz de todos los martirios.
El heroísmo ennoblece. El martirio sublima.
El hombre es un código. La mujer es un evangelio.
El código corrige. El evangelio perfecciona.
El hombre es un templo. La mujer es un sagrario.
Ante el templo nos descubrimos. Ante el sagrario nos arrodillamos.
El hombre piensa. La mujer sueña.
Pensar es tener en el cráneo una larva. Soñar es tener en la frente una aureola.
El hombre es un océano. La mujer es un lago.
El océano tiene la perla que adorna. El lago la poesía que deslumbra.
El hombre es águila que vuela. La mujer es el ruiseñor que canta.
Volar es dominar el espacio. Cantar es conquistar el alma.
El hombre está colocado donde termina la tierra. La mujer donde comienza el cielo.
sábado, 26 de junio de 2010
655. Generoso a la hora de la muerte
Un hombre viajaba de una ciudad a otra, cuando supo que se había trabado una sangrienta batalla, y que su primo se encontraba entre los soldados heridos. Se apresuró en llegar hasta el lugar para descubrir que su familiar estaba a punto de morir. Echó mano de su cantimplora y le ofreció un poco de agua, pero en ese instante otro herido gimió, y el primo le pidió que le diese de beber al soldado que estaba a su lado.
-¡Pero si voy hasta él, es posible que tú no sobrevivas! ¡Tú ya has sido suficientemente generoso durante toda tu vida!
Reuniendo sus últimas fuerzas, el herido respondió:
-Razón de más para seguir siendo generoso hasta el momento de mi muerte.
-¡Pero si voy hasta él, es posible que tú no sobrevivas! ¡Tú ya has sido suficientemente generoso durante toda tu vida!
Reuniendo sus últimas fuerzas, el herido respondió:
-Razón de más para seguir siendo generoso hasta el momento de mi muerte.
sábado, 19 de junio de 2010
651. Leer y Escribir
No había peor oficio en el pueblo que ser “el portero del prostíbulo”
Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre? De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra habilidad ni conocía otro oficio.
Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre? De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra habilidad ni conocía otro oficio.
Un día, se hizo cargo del prostíbulo un joven negociante con muchas inquietudes, muy creativo y emprendedor y decidió modernizar el negocio. Hizo cambios y citó a todo el personal para dar las nuevas instrucciones de su reglamento.
Al portero, le dijo: A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, va a preparar un informe semanal donde registrará la cantidad de personas que entran y además anotará sus comentarios y recomendaciones sobre el servicio."
Al portero, le dijo: A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, va a preparar un informe semanal donde registrará la cantidad de personas que entran y además anotará sus comentarios y recomendaciones sobre el servicio."
" Me encantaría complacerlo, señor, pero no se leer ni escribir." Le dijo el portero.- "¿Cómo?... cuánto lo siento, pero indiscutiblemente tendré que prescindir de sus servicios, pues así no me es de utilidad". - "Pero señor, usted no me puede despedir, ¡yo he trabajado en esto toda mi vida!..." - "Mire, yo comprendo y lo siento mucho, pero no puedo hacer nada por usted, le vamos a dar una indemnización y espero que le baste hasta que encuentre otro trabajo u oficio. De veras que lo lamento y que tenga buena suerte". Sin más, se dio vuelta y se fue. El portero sintió que el mundo se le venía encima. ¿Qué voy hacer, Dios mío?...
Recordó que en el prostíbulo, cuando se rompía una silla o se arruinaba una mesa, el lograba hacer un arreglo sencillo y provisional.
Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta conseguir un empleo, pero solo contaba con unos clavos oxidados y una tenaza arruinada.
Entonces pensó que usaría parte del dinero de la indemnización para comprar una caja de herramientas completa.
Entonces pensó que usaría parte del dinero de la indemnización para comprar una caja de herramientas completa.
Como en el pueblo no había ninguna ferretería, tenía que viajar dos días en mula para ir al pueblo mas cercano a realizar la compra. Ensilló el animal y emprendió el viaje.
Habiendo regresado ya a casa, cierto día un vecino llamó a su puerta: “-¡Hola vecino!, vengo a ver si tiene un martillo que me pueda prestar". " Si, tengo uno, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar- "
Habiendo regresado ya a casa, cierto día un vecino llamó a su puerta: “-¡Hola vecino!, vengo a ver si tiene un martillo que me pueda prestar". " Si, tengo uno, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar- "
Entiendo, pero yo se lo devolvería mañana temprano". "¡Esta bien! A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta. “-Mire amigo, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende-?”
“-¡No puedo!, lo necesito para trabajar y además la ferretería está a dos días de camino-” “-Hagamos un trato - dijo el vecino- Yo le pagaré los días de ida y vuelta mas el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece-?"
Realmente, esto le daba trabajo por cuatro días y aceptó. Volvió a montar su mula y a su regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa. “-¡Hola, vecino! Usted le vendió un martillo a mi amigo, vengo a decirle que yo necesito unas herramientas y estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje, mas una pequeña ganancia... mire, no dispongo de tiempo para el viaje.-”
El ex-portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.
Mientras iba por el camino recordaba las palabras de su vecino: “-No dispongo de cuatro días para ir a comprar las herramientas.-” Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara para traer herramientas. En el viaje siguiente, arriesgó un poco mas de dinero trayendo más herramientas de las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes. La voz empezó a divulgarse por el pueblo y muchos quisieron evitarse el viaje.
Mientras iba por el camino recordaba las palabras de su vecino: “-No dispongo de cuatro días para ir a comprar las herramientas.-” Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara para traer herramientas. En el viaje siguiente, arriesgó un poco mas de dinero trayendo más herramientas de las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes. La voz empezó a divulgarse por el pueblo y muchos quisieron evitarse el viaje.
Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.
Con el tiempo alquiló un galpón para almacenar las herramientas y algunas semanas después, adaptó una vidriera y el galpón se transformó en la primera ferretería del pueblo. Todos estaban contentos y compraban en su negocio.
Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban sus pedidos, el era un buen cliente. Con el tiempo, las comunidades cercanas preferían comprar en su ferretería y ganarse los días de camino.
Un día, se le ocurrió que su amigo el tornero, podría fabricarle las cabezas de los martillos. Y luego, ¿por qué no?, las tenazas... las pinzas... los cinceles... y luego fueron los clavos y los tornillos...
Un día, se le ocurrió que su amigo el tornero, podría fabricarle las cabezas de los martillos. Y luego, ¿por qué no?, las tenazas... las pinzas... los cinceles... y luego fueron los clavos y los tornillos...
En diez años, aquel hombre se transformó en millonario con su trabajo como fabricante de herramientas.
Un día decidió donar una escuela a su pueblo. En ella, además de leer y escribir, se enseñarían las artes y oficios mas prácticos del momento.
En el acto de inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad, hizo que cortara la cinta, lo abrazó y le dijo:
“-Es un gran orgullo para nosotros agradecerle por este gesto tan meritorio para nuestra comunidad el que usted nos haya donado esta escuela; le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas.-”
“-El honor sería para mi.-” dijo el hombre. “-Nada me gustaría más que firmar allí, pero no se leer ni escribir; soy totalmente analfabeto.-”
“-¿Usted iletrado?...-” dijo el Alcalde que no alcanzaba a creerlo.
“-¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? ¡Estoy realmente asombrado!" “Me pregunto, ¿qué hubiera sido de usted si hubiera sabido leer y escribir?-”
“-Yo se lo puedo contestar-” respondió el hombre con calma.
“-Si yo hubiera sabido leer y escribir... ¡sería el portero del prostíbulo!-”
MORALEJA
Generalmente los cambios son vistos como adversidades, pero las adversidades siempre encierran bendiciones.
Las crisis están llenas de oportunidades.
Todo cambio pasa para nuestro bien y lo que consideramos una desgracia hoy, puede ser la gran oportunidad que transformará nuestra vida para siempre.
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